Los taludes y terrenos con pendientes pronunciadas están especialmente expuestos a problemas de erosión, pérdida de suelo y escorrentía del agua, que pueden deteriorar progresivamente el terreno y afectar a su estabilidad. Por ello, diseñamos soluciones específicas para proteger, corregir y recuperar este tipo de superficies.
Analizamos previamente las características del terreno, su pendiente, orientación, tipo de suelo y condiciones de drenaje para determinar la técnica más adecuada en cada caso. Nuestro objetivo es conseguir una solución eficaz que combine estabilidad, protección frente a la erosión e integración paisajística.
Entre las técnicas que utilizamos se encuentran la hidrosiembra, la instalación de geomallas y la plantación de especies vegetales adecuadas, seleccionadas por su
capacidad de adaptación y por el desarrollo de sistemas radiculares que ayudan a sujetar y consolidar el terreno.
La vegetación desempeña un papel fundamental en la recuperación de los taludes, ya que permite crear una cobertura vegetal que protege el suelo frente a la acción de la lluvia y la escorrentía. Combinamos esta solución natural con sistemas de refuerzo cuando las características del terreno lo requieren.
De esta forma conseguimos taludes más resistentes, protegidos y visualmente integrados en el entorno, reduciendo el mantenimiento y favoreciendo la recuperación natural del paisaje.